Comunidad & voluntariado

Personas que cuidan
un mismo valle

Comunidad Sucamiño

Un lugar para encontrarse, aportar y cuidar

Sucamiño no es solo un bosque ni una casa en el valle: es una comunidad de personas que creen que otra forma de habitar el territorio es posible. Veciñanza, familias, artistas, gente que llega en furgoneta o personas que participan en talleres comparten aquí un espacio tranquilo para caminar, conversar y construir proyectos a fuego lento.

Nos interesa tanto lo que ocurre en el paisaje como lo que se mueve en cada persona: desde quien viene a echar una mano un día, hasta quien decide quedarse unos días en una estancia más profunda de descanso o creación.

La comunidad se expresa en cosas pequeñas: una jornada de limpieza suave del río, una merienda compartida después de plantar árboles, un paseo para escuchar ideas, o un grupo que se reúne para preparar un taller. No hace falta “encajar” en un perfil concreto; cada cual aporta desde lo que sabe y puede, respetando el ritmo del valle y de quienes lo habitan.

Esta página reúne todo lo relacionado con comunidad, voluntariado y estancias ligadas a Sucamiño.

Formas de participar

Encuentros de comunidad

Pequeñas quedadas para caminar el valle, compartir café, escuchar necesidades e imaginar proyectos.

Voluntariado en el bosque

Cuidado de árboles apadrinados, limpieza suave de caminos y apoyo en acciones de restauración.

Estancias y furgonetas

Personas que se acercan unos días para descansar, escribir, crear o acompañar actividades del valle.

Compartir saberes

Talleres pequeños, propuestas educativas o experiencias sensibles vinculadas al territorio.

Voluntariado

Cuidar el valle desde lo que cada persona puede ofrecer

El voluntariado en Sucamiño no se entiende como mano de obra barata, sino como una relación de intercambio: tú traes tu tiempo, tu mirada y tu experiencia; el valle ofrece aprendizaje, pausa y procesos compartidos. Las tareas se plantean siempre desde el respeto a los límites personales, físicos y emocionales.

Algunas acciones posibles: acompañar plantaciones, revisar tutores, ayudar a proteger el suelo, colaborar en jornadas específicas de mantenimiento o apoyar pequeñas tareas en la casa del valle.

No hace falta saber de campo, ni ser artista, ni venir con un proyecto cerrado. También es voluntariado escuchar a la veciñanza, documentar procesos con cuidado, preparar una merienda para el grupo o sostener un espacio tranquilo para que otras personas creen.

Las llamadas a voluntariado se abrirán en momentos concretos del año y con plazas limitadas, para no saturar ni el lugar ni a quienes lo habitan. Te avisaremos siempre con antelación.

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