En los paseos por Sucamiño aprendemos que la vida del bosque no está solo en los árboles grandes: la verdadera actividad ocurre a pocos centímetros del suelo.
Musgos que retienen agua, líquenes que indican pureza del aire, insectos que airean la tierra y hongos que transforman la materia caída. Estas pequeñas vidas son las que mantienen en marcha todo el ecosistema.
Este fotorreportaje es solo una pequeña muestra del universo diminuto que habita bajo nuestros pies.
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